sábado, 30 de junio de 2018

Jeremías 52


Jeremías 52
1 Sedequías tenía veintiún años de edad cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremías de Libna. 2 Pero Sedequías hizo lo malo a los ojos del Señor, a la manera de Joacín. 3 Y fue tal la ira del Señor contra Jerusalén y Judá, que los echó de su presencia. Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.
4 Por eso, a los diez días del mes décimo del noveno año de su reinado vino el rey Nabucodonosor de Babilonia con todo su ejército, y atacó a Jerusalén. Acamparon contra ella, y por todas partes levantaron baluartes para atacarla. 5 La ciudad estuvo sitiada hasta el undécimo año del rey Sedequías. 6 A los nueve días del mes cuarto, cuando el hambre arreciaba en la ciudad y la gente no tenía ya pan para comer, 7 fue abierta una brecha en la muralla de la ciudad, y todos los soldados se dieron a la fuga. Salieron de la ciudad durante la noche, por la puerta que había entre los dos muros, cerca del jardín del rey. Tomaron el camino del Arabá, mientras los caldeos aún estaban rodeando la ciudad. 8 Entonces el ejército caldeo siguió al rey Sedequías, y lo alcanzó en los llanos de Jericó, pues todo su ejército lo había abandonado. 9 Lo aprehendieron, y lo llevaron ante el rey de Babilonia, que estaba en Ribla, en tierra de Jamat. Allí el rey de Babilonia dictó sentencia contra él. 10 Allí en Ribla el rey de Babilonia mandó degollar a los hijos de Sedequías ante sus propios ojos, lo mismo que a todos los príncipes de Judá. 11 A Sedequías, el rey de Babilonia sólo mandó que le sacaran los ojos y que lo sujetaran con grilletes, después de lo cual hizo que lo llevaran a Babilonia, y lo puso en la cárcel hasta el día en que murió.
12 A los diez días del mes quinto del año diecinueve del reinado de Nabucodonosor de Babilonia, vino a Jerusalén el capitán de la guardia, que se llamaba Nabuzaradán y solía estar delante del rey de Babilonia. 13 Nabuzaradán quemó la casa del Señor y el palacio del rey, y todas las casas de Jerusalén; y le prendió fuego a todo edificio grande. 14 Todo el ejército de los caldeos, que venía con Nabuzaradán, el capitán de la guardia, destruyó todos los muros que rodeaban a Jerusalén. 15 Además, Nabuzaradán hizo que se llevaran cautivos a los pobres del pueblo, a todos los del pueblo que habían quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al bando del rey de Babilonia, y a todo el resto del pueblo. 16 A los pobres del país Nabuzaradán los dejó para que sirvieran como viñadores y labradores.
17 Los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce que estaban en la casa del Señor, lo mismo que las basas y el mar de bronce que estaban allí, y todo el bronce se lo llevaron a Babilonia. 18 Se llevaron también los calderos, las palas, las despabiladeras, los tazones, las cucharas, todos los utensilios de bronce con que se ministraba, 19 y los incensarios, tazones, copas, ollas, candeleros, escudillas y tazas. El capitán de la guardia puso aparte lo que era de oro, y lo que era de plata, y se lo llevó. 20 Se llevó también las dos columnas, el mar y los doce bueyes de bronce que estaban debajo de las basas, y que había hecho el rey Salomón para la casa del Señor. El peso de todo este bronce era incalculable. 21 En cuanto a las columnas, cada una de ellas tenía una altura de dieciocho codos, y estaba rodeada por un cordón de doce codos; eran huecas, y tenían cuatro dedos de espesor. 22 El capitel de bronce que había sobre ellas tenía una altura de cinco codos, con una red y granadas alrededor del capitel, todo de bronce. La segunda columna con sus granadas era igual. 23 En cada hilera había noventa y seis granadas, aunque todas las que estaban alrededor, sobre la red, eran cien.
24 El capitán de la guardia se llevó también a Seraías, que era el sacerdote principal, a Sofonías, que era el segundo sacerdote, y a tres guardas del atrio. 25 De la ciudad se llevó a un oficial que era capitán de los soldados, a siete de los consejeros íntimos del rey, que estaban en la ciudad, al principal secretario de la milicia, que pasaba revista a los del pueblo que iban a la guerra, y a sesenta hombres del pueblo que se hallaban dentro de la ciudad. 26 Nabuzaradán los tomó y se los llevó al rey de Babilonia, que estaba en Ribla. 27 Allí en Ribla, en tierra de Jamat, el rey de Babilonia los hirió de muerte. Así la gente de Judá fue llevada lejos de su tierra.
28 El pueblo que Nabucodonosor se llevó cautivo es el siguiente:
En el año séptimo de su reinado, se llevó a tres mil veintitrés hombres de Judá.
29 En el año dieciocho de su reinado, se llevó de Jerusalén a ochocientos treinta y dos cautivos. 30 En el año veintitrés de su reinado, Nabuzaradán, el capitán de la guardia, se llevó cautivos a setecientos cuarenta y cinco hombres de Judá.
En total, todos los cautivos fueron cuatro mil seiscientos.
31 A los veinticinco días del mes duodécimo del año treinta y siete del cautiverio de Joaquín, rey de Judá, es decir, en el primer año del reinado de Evil Merodac de Babilonia, éste reivindicó al rey Joaquín de Judá y lo sacó de la cárcel. 32 Solía conversar con él amigablemente, y hasta ordenó que pusieran su trono sobre los tronos de los otros reyes que estaban con él en Babilonia. 33 También ordenó que le cambiaran la ropa de prisionero, y durante todo el resto de su vida Joaquín comía siempre en la mesa del rey. 34 Todos los días de su vida, y hasta el día de su muerte, Joaquín recibía sin falta una ración de parte del rey de Babilonia.

SEDEQUIAS ES APRESADO, Y JERUSALEN DESTRUIDO POR LOS BABILONIOS
1.       La rebeldía de Sedequías contra Dios (v.1-3)
Sedequías, gobernó a Israel a los 21 hasta los 32 años, pero hizo lo malo ante el Señor. Por ello, el Señor los rechazó y los expulsó.
Preg.Aplic.: ¿Cómo está siendo mi conducta ante Dios?, ¿estoy sufriendo penurias debido a mi rebeldía?, ¿hay en mi corazón humildad para volver a Dios?
2.       La captura de Sedequías y sus príncipes (4-11; 24-26)
Babilonia sitia a Jerusalen. Por el hambre, abren una brecha en el muro y los soldados judíos huyen. Los babilonios capturaron a Sedequías que también huía y estaba solo. Mataron a sus hijos y a los príncipes de Judá, y a él le quitaron los ojos y lo encarcelaron.
Preg.Aplic.: ¿Frente a los problemas me preocupo sólo de mí?, ¿soy infiel y egoísta?, ¿estoy padeciendo las consecuencias de mis pecados?
3.       Los babilonios destruyen Jerusalén (v.12-29)
Nabuzarandán, capitán babilonio destruyó Jerusalén. Quemó el templo, el palacio del rey,  todas las casas y los muros. Se llevaron presos a la mayoría, aunque dejaron a los pobres para que siembren la tierra. Los caldeos destruyeron el templo, y tomaron como botin los utensilios, adornos y decoración de oro, plata y bronce. Se llevaron 4,600 cautivos.
Preg.Aplic.: ¿Por desobediencia, estoy perdiendo las cosas más valiosas que he poseído?, ¿baso mi valor en lo material?
4.       El rey babilonio salva a Joaquín (v.31-34)
El nuevo reye Evil de Babilonia saca a Joaquín, rey de Judá, y lo atiende como “príncipe encarcelado”, le da un trono y honores, pero dentro de su palacio.
Preg.Aplic.: ¿Tengo la esperanza de la salvación de Dios para mi vida?

Oremos,

Pedro A. Torres Guzmán
Equipo AATC

lunes, 25 de junio de 2018

Jeremías 51


Jeremías 51
1 Así ha dicho el Señor:
«Voy a lanzar un viento destructor contra Babilonia y contra sus habitantes, porque se han rebelado contra mí. 2 Y enviaré contra Babilonia gente que la aventará por los aires y dejará vacía su tierra. Cuando llegue el día de la calamidad, la atacarán por todos los flancos. 3 No tendrán tiempo sus arqueros de extender sus arcos, ni de engalanarse con su coraza. Tampoco se salvarán sus jóvenes guerreros. ¡Todo su ejército será derrotado! 4 En la tierra de los caldeos caerán muertos por las calles, atravesados por las lanzas.
5 Aunque Israel y Judá han llenado su tierra de pecado contra mí, que soy su esposo y Dios; contra mí, que soy el Santo de Israel y Señor de los ejércitos, todavía no se han quedado en el abandono.»
6 ¡Salgan de Babilonia! ¡Pónganse a salvo, para que no perezcan por causa de su maldad! ¡Ha llegado la hora de la venganza del Señor, y él le dará su merecido!
7 En las manos del Señor, Babilonia fue una copa de oro que embriagó a toda la tierra; los pueblos bebieron de ella y quedaron aturdidos. 8 En un momento cayó Babilonia, y se hizo pedazos. Lloren por ella, y suavicen con bálsamos su dolor. Tal vez sane.
9 Curamos a Babilonia, y no ha sanado; dejémosla, y volvamos a nuestra tierra, porque su sentencia ha llegado hasta el cielo, ¡se ha elevado hasta las nubes!
10 El Señor sacó a la luz nuestra justicia; ¡vengan, vayamos a proclamar en Sión la obra del Señor, nuestro Dios.
11 ¡Limpien las saetas, y tomen los escudos! El Señor ha despertado el espíritu de los reyes de Media, y éstos sólo piensan en destruir a Babilonia. Así es como el Señor se vengará de quienes destruyeron su templo.
12 ¡Agiten la bandera sobre los muros de Babilonia! ¡Refuercen la guardia, y pongan centinelas! ¡Preparen las emboscadas! ¡El Señor ha decidido llevar a cabo sus planes en contra de los habitantes de Babilonia!
13 Tú, que pusiste tu trono entre los caudalosos ríos; tú, que posees grandes tesoros: Tu fin ha llegado; ¡llegaste al final de tu carrera!
14 El Señor de los ejércitos ha jurado por sí mismo: «Yo lanzaré contra ti tanta gente, que parecerán una plaga de langostas! ¡Contra ti lanzarán sus gritos de victoria!»
15 Con su poder, el Señor hizo la tierra; con su sabiduría afirmó el mundo, con su inteligencia extendió los cielos.
16 Él habla, y en los cielos las aguas se agitan tumultuosas; él hace que las nubes se levanten desde lo más recóndito de la tierra; en medio de relámpagos envía la lluvia, y hace que el viento salga de sus depósitos.
17 Todo el mundo es engreído e ignorante; todo artífice se avergüenza de sus esculturas,
¡sus ídolos son una mentira carente de espíritu!
18 Son una ilusión; obras dignas de burla; ¡Cuando llegue el momento, perecerán!
19 Todo lo contrario es el Dios de Jacob, el dueño de la tribu de Israel.
¡Él es quien ha dado forma a todo!
¡Su nombre es el Señor de los ejércitos!
20 «Tú eres para mí un instrumento de guerra. Por medio de ti despedazaré a las naciones;
por medio de ti destruiré a los reinos.
21 Por medio de ti despedazaré a los caballos y a sus jinetes, a los carros de guerra y a los aurigas.
22 Por medio de ti despedazaré a hombres y mujeres, a niños y ancianos, a jóvenes y doncellas.
23 Por medio de ti despedazaré a los pastores y a sus rebaños, a los labradores y a sus yuntas, a los jefes y a los príncipes.
24 »Yo les daré su merecido a Babilonia y a todos los habitantes de Caldea por todo el daño que hicieron en Sión, y que ustedes mismos presenciaron.
—Palabra del Señor.
25 »Yo estoy contra ti, monte destructor, porque destruiste toda la tierra. Voy a extender mi mano contra ti, para hacerte rodar por las peñas; ¡para reducirte a monte quemado!
—Palabra del Señor.
26 »Nadie tomará una sola piedra tuya para ponerla como piedra angular, ni como cimiento. ¡Para siempre quedarás hecha un desierto!»
—Palabra del Señor.
27 ¡Levanten la bandera en el país!
¡Toquen la trompeta en las naciones!
¡Preparen a los pueblos para atacarla!
¡Junten contra ella a los reinos de Ararat, y a los de Mini y de Askenaz!
¡Designen a un capitán que ordene atacarla!
¡Que ataquen los caballos como langostas!
28 ¡Preparen contra ella a las naciones, a los reyes de Media, y a sus jefes y príncipes, y a todos los territorios bajo su dominio!
29 La tierra tiembla y se aflige, porque los planes del Señor se han confirmado para convertir a Babilonia en un desierto, ¡en un país completamente deshabitado!
30 Los guerreros babilonios han dejado de pelear porque ya no tienen fuerzas para hacerlo; como mujeres, se encerraron en sus baluartes, pues los cerrojos de la ciudad fueron rotos y sus casas fueron incendiadas.
31 Unos tras otros, los mensajeros anuncian al rey de Babilonia la caída de la ciudad.
32 Los vados han sido tomados, los baluartes han sido incendiados, y el pánico domina a los guerreros.
33 Así ha dicho el Señor de los ejércitos, así ha dicho el Dios de Israel:
«La bella Babilonia es como un campo de trigo; el tiempo de la cosecha se acerca, y se prepara ya el lugar para trillarla.»
34 Y Jerusalén, la que habita en Sión, dice:
«El rey Nabucodonosor de Babilonia me devoró; me desmenuzó y me dejó como un vaso vacío; se llenó el vientre con lo mejor que yo tenía, y como un dragón, me devoró y me echó fuera.
35 Por eso pido que mi sangre recaiga sobre Babilonia y sobre todos los caldeos por la violencia de que me hicieron víctima.»
36 Por eso ha dicho el Señor:
«Yo juzgaré tu causa y te vengaré.
¡Voy a dejar secos su mar y sus ríos!
37 Y Babilonia será un montón de ruinas, un motivo de espanto y de burlas, una ciudad deshabitada, ¡una guarida de chacales!
38 »Todos ellos rugirán al mismo tiempo, como leones, como cachorros de león.
39 Cuando más excitados se encuentren, yo les daré un banquete y los embriagaré; una vez alegres, los haré caer en un sueño del que nunca más despertarán.
—Palabra del Señor.
40 »Yo haré que los traigan al matadero como si fueran corderos, carneros y machos cabríos.»
41 ¡Babilonia, la ciudad alabada en toda la tierra, ha caído en poder de sus enemigos, y es ahora motivo de horror entre las naciones!
42 ¡Las olas del mar cayeron sobre Babilonia, y la cubrieron por completo!
43 Sus ciudades fueron asoladas; la tierra quedó seca y desierta, tierra por la que nadie pasará, y en la que ningún ser humano vivirá.
44 «Yo juzgaré a Bel en Babilonia, y le sacaré de la boca lo que se tragó. Ninguna nación volverá a adorarlo, y la muralla de Babilonia se vendrá abajo.
45 »Ustedes, pueblo mío, ¡salgan de allí!
¡Pónganse a salvo del ardor de mi ira!
46 No se desanimen, ni tengan miedo por los rumores que oirán por la tierra. Año tras año habrá rumores de violencia y de un tirano que se levanta contra otro.
47 »Por lo tanto, ya viene el día en que yo destruiré a los ídolos de Babilonia.
Todo su país quedará avergonzado, y todos sus muertos caerán en medio de ella.
48 Los cielos y la tierra, y todo lo que existe, cantarán de gozo por la caída de Babilonia.
¡Del norte vendrán sus destructores!»
—Palabra del Señor.
49 Babilonia caerá por los muertos de Israel, del mismo modo que, por Babilonia, cayeron los muertos de toda la tierra.
50 Ustedes, los que escaparon de la espada, pónganse en marcha, no se detengan.
Acuérdense del Señor en tierras lejanas, y no se olviden de Jerusalén.
51 Nos hemos enterado de la afrenta, y nos sentimos muy avergonzados.
No sabemos dónde esconder la cara, porque gente extranjera ha venido contra los santuarios de la casa del Señor.
52 «Por lo tanto, viene el día en que yo destruiré sus ídolos, y en todo su país gemirán los heridos.
—Palabra del Señor.
53 Aun si Babilonia subiera hasta el cielo, y en las alturas se hiciera fuerte, no podría escapar de la destrucción que yo le enviaré.»
—Palabra del Señor.
54 ¡Se oye el clamor de Babilonia, y la gran destrucción de la tierra de los caldeos!
55 El Señor destruirá a Babilonia, y le quitará su mucha jactancia. El bramido de sus olas se oirá como el sonido de aguas tumultuosas, 56 porque ha llegado la destrucción contra Babilonia, y sus valientes han sido apresados; su arco fue hecho pedazos, porque el Señor es el Dios de la venganza, y le dará su merecido.
57 «Yo embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes y nobles, y a sus hombres fuertes. Y caerán en un sueño eterno, del que no despertarán.»
—Palabra del Rey, cuyo nombre es el Señor de los ejércitos.
58 Así ha dicho el Señor de los ejércitos:
«La ancha muralla de Babilonia será derribada por completo, y sus altas puertas serán consumidas por el fuego. En vano se fatigaron los pueblos y las naciones, pues su trabajo acabó siendo consumido por el fuego.»
59 En el cuarto año del reinado de Sedequías en Judá, el profeta Jeremías envió un mensaje a Seraías hijo de Nerías, hijo de Maseías, cuando éste iba acompañando a Sedequías al destierro de Babilonia, pues era su principal camarero. 60 Jeremías escribió en un rollo de cuero todo el mal que estaba por sobrevenirle a Babilonia. Todas las palabras contra Babilonia quedaron escritas. 61 Jeremías le dijo a Seraías:
«Cuando llegues a Babilonia, y veas y leas todo esto, 62 dirás: “Señor, tú has dicho que vas a destruir este lugar, y que para siempre será asolado, hasta que no quede en él un solo hombre ni un solo animal con vida.” 63 Y cuando acabes de leer este rollo, le atarás una piedra y lo arrojarás al río Éufrates. 64 Luego dirás: “Así se hundirá Babilonia, y no volverá a levantarse del mal que yo voy a traer sobre ella.”»
Hasta aquí, las palabras de Jeremías.

EL JUICIO DE DIOS CONTRA BABILONIA (II)
1.       Razones de su juicio (v.1; 7-12; 15-19; 24; 29; 33-37; 49; 51-53)
El Señor destruirá a Babilonia por su rebeldía, porque destruyeron el templo, por el daño a Sion, los muertos de Israel y su idolatría. Nadie puede detener el juicio de Dios. El es el soberano de la tierra, incomparable, creador de todo y Señor de Israel. Cumple Su Palabra y vengará a Su pueblo.
Preg.Aplic.: ¿Estoy cayendo en rebeldía e idolatría contra Dios?, ¿amo más a mi éxito, dinero, poder humano que ha Dios?, ¿reconozco la grandeza de Dios y su poder incomparable?, ¿me someto a Su soberanía sabiendo que puede cambiar todo y hacer nuevas las cosas?
2.       La justicia de Dios en marcha (v.2-4; 13-14; 20-28; 30-32; 38-48; 54-58)
Dios enviará un ejército que los atacará por todos lados a Babilonia. Su ejército será derrotado. A pesar, de su poder Dios lanzará una invasión contra ellos. Dios usará enemigos poderosos y será totalmente destruida junto a sus ídolos.
Preg.Aplic.: ¿Entiendo que Dios tiene control de todo?, ¿Creo en Dios y en sus promesas?, ¿me da temor el poder de Dios y me sujeto a su señorío?
3.       La fidelidad de Dios por Israel (v.5-6; 50; 59-64)
A pesar, que Israel ha pecado contra Dios, El no los ha abandonado. Los llama a protegerse. Dios salvará un remanente. Dios habla a su pueblo a través de Jeremías.
Preg.Aplic.: ¿Entiendo que ha pesar de mi infidelidad, Dios no me ha abandonado?, ¿estoy escuchando y obedeciendo Su Palabra?

Oremos,

Pedro A. Torres Guzmán
Equipo AATC




miércoles, 20 de junio de 2018

Jeremías 50


Jeremías 50
1 Por medio del profeta Jeremías el Señor dio este mensaje contra Babilonia, es decir, contra la tierra de los caldeos.
2 «¡Anúncienlo en las naciones! ¡Levanten las banderas y háganlo saber! ¡Ya es del dominio público, así que no lo disimulen! ¡Digan que Babilonia ha sido conquistada, que el dios Bel ha quedado confundido, y que Merodac está deshecho. Las imágenes de sus ídolos han sido destrozadas. 3 La atacó una nación del norte, y dejó desolada su tierra. Ya no hay en ella gente ni animales. ¡Todos huyeron, todos se han ido!
4 »Cuando llegue el momento, vendrán juntos los hijos de Israel y los hijos de Judá, y llorando irán en busca del Señor su Dios.
—Palabra del Señor.
5 »Preguntarán por el camino de Sión, y hacia allá se dirigirán, y unos a otros se dirán: “Vengan, hagamos con el Señor un pacto eterno que jamás se olvide.”
6 »Mi pueblo es un rebaño de ovejas perdidas. Sus pastores las hicieron perder el camino, y se descarriaron por los montes. Anduvieron de monte en monte, y se olvidaron de sus rediles. 7 Todos los que las hallaban, las devoraban; sus enemigos alegaban no cometer ningún pecado, porque antes ellas habían pecado contra el Señor, que es mansión de justicia y esperanza de sus padres.
8 »¡Huyan de Babilonia! ¡Salgan del país de los caldeos! ¡Sean como los machos cabríos, que van al frente del rebaño! 9 Porque yo estoy incitando contra Babilonia a una alianza de poderosos pueblos del norte, y voy a hacer que la ataquen. Desde allá se prepararán para atacarla, y la conquistarán. Son arqueros diestros y valientes, y sus flechas siempre dan en el blanco. 10 Caldea será botín de guerra; todos los que la saqueen quedarán satisfechos.
—Palabra del Señor.
11 »Y es que ustedes, babilonios, se alegraron y regocijaron destruyendo a mi pueblo. Retozaron como novillas sobre la hierba, relincharon como caballos. 12 Pero esa ciudad que los vio nacer quedará avergonzada y humillada, convertida en un desierto, en un árido páramo. ¡Será la menos importante de las naciones!»
13 La ira del Señor hará que se quede abandonada y sin que nadie la habite. Todos los que pasen por Babilonia quedarán asombrados y se burlarán de su desgracia. 14 Ustedes todos, los que tensan el arco: ¡fórmense y rodeen a Babilonia! ¡Disparen sus flechas, y no las escatimen! Porque Babilonia pecó contra el Señor. 15 ¡Rodéenla y lancen gritos contra ella! ¡Tomen venganza de ella, y hagan que se rinda! ¡Derriben sus torres, y echen abajo sus murallas! ¡Hagan con ella lo que ella hizo con otros! ¡Ésta es la venganza del Señor! 16 ¡Acaben en Babilonia con todos los que siembran y siegan! Cuando los extranjeros se enfrenten a la espada destructora, todos ellos volverán los ojos a su pueblo y saldrán huyendo a su país.
17 Israel es un rebaño descarriado, dispersado por los leones. Primero lo devoró el rey de Asiria, y después el rey Nabucodonosor de Babilonia le trituró los huesos. 18 Por lo tanto, así ha dicho el Señor de los ejércitos y Dios de Israel:
«Voy a castigar al rey de Babilonia y a su país, como antes castigué al rey de Asiria. 19 Y haré que Israel vuelva a su lugar de residencia, para que se alimente en el Carmelo y en Basán; para que sacie su apetito en el monte de Efraín y en Galaad. 20 Cuando lleguen el día y el momento, se buscará acusar a Israel por su maldad, y a Judá por sus pecados, y no se hallará de qué acusarlos, porque yo perdonaré a los que haya dejado con vida.
—Palabra del Señor.
21 »¡Ataca a la tierra de Meratayin,[a] y a los habitantes de Pecod![b] ¡Destrúyelos, persíguelos hasta matarlos! ¡Haz todo tal y como yo te lo he ordenado.
—Palabra del Señor.
22 Se oye en la tierra estruendo de guerra y de gran destrucción. 23 ¡Babilonia, que desmenuzaba a otros pueblos como un martillo, ahora ha sido totalmente desmenuzada! ¡Se ha convertido en motivo de horror para todas las naciones! 24 El Señor te tendió una trampa, Babilonia, y caíste en ella. Sin darte cuenta, quedaste atrapada, porque lo desafiaste. 25 Abrió el Señor su arsenal, y en su furia sacó sus armas. Esto lo ha hecho el Señor, el Dios de los ejércitos, en la tierra de los caldeos. 26 ¡Vengan contra ella desde los confines de la tierra! ¡Abran sus graneros, y conviértanla en un montón de ruinas! ¡Destrúyanla, que no le quede nada! 27 ¡Maten a todos sus novillos! ¡Llévenlos al matadero! ¡Ay de ellos, pues su día ha llegado! ¡Llegó la hora de su castigo!
28 Puede oírse a los que huyen en desbandada de la tierra de Babilonia, y dan en Sión las noticias de que el Señor nuestro Dios se está vengando por lo que antes hicieron en su templo.
29 «¡Junten alrededor de Babilonia a los arqueros! ¡Acampen contra ella y lancen sus flechas! ¡Que no escape nadie! ¡Denle su merecido! ¡Hagan con ella lo que ella hizo con otros! Porque ella se rebeló contra el Señor, contra el Santo de Israel. 30 Por eso sus jóvenes caerán muertos por las calles. Ese día, todos sus guerreros serán derrotados.
—Palabra del Señor.
31 »Yo estoy contra ti, pueblo insolente. Ha llegado ya el día y la hora de tu castigo.
—Palabra del Señor de los ejércitos.
32 »Y tú, pueblo insolente, tropezarás y rodarás por tierra, y no habrá quien te levante. Yo les prenderé fuego a tus ciudades, y quemaré todos sus alrededores.»
33 Así ha dicho el Señor de los ejércitos:
«Los hijos de Israel y los hijos de Judá fueron oprimidos al mismo tiempo; todos sus opresores los tomaron cautivos y no los quisieron soltar. 34 Pero yo soy su poderoso Redentor. Mi nombre es el Señor de los ejércitos. Yo seré su defensor, y daré reposo a su tierra, pero a los habitantes de Babilonia no los dejaré reposar.
35 »¡Guerra contra los caldeos! ¡Guerra contra los habitantes de Babilonia! ¡Guerra contra sus príncipes y sus sabios!
—Palabra del Señor.
36 »¡Guerra contra los adivinos! ¡Que pierdan su sabiduría! ¡Guerra contra sus valientes! ¡Que pierdan el valor! 37 ¡Guerra contra sus caballos y sus carros, y contra toda la gente que en ella se encuentra! ¡Que se acobarden como mujeres! ¡Guerra contra sus tesoros! ¡Que sean saqueados! 38 ¡Que todos sus manantiales se sequen! Porque son un país idólatra, aturdido con tantas imágenes.
39 »Por lo tanto, Babilonia llegará a ser la guarida de las fieras salvajes y de los chacales; allí también se guarecerán los polluelos del avestruz, y nunca más volverá a poblarse, ni habrá jamás quien la habite. 40 Será como cuando yo destruí a Sodoma y Gomorra, y a sus ciudades vecinas: nunca nadie volverá a habitarla.
—Palabra del Señor.
41 Viene ya un pueblo del norte. Una gran nación y muchos reyes se levantan desde los confines de la tierra. 42 Son crueles y desalmados. Manejan el arco y la lanza, montan caballos, y su voz resuena como el mar. Se preparan a atacarte, pobre Babilonia, como hombres de guerra que son. 43 Cuando el rey de Babilonia supo la noticia, sus manos desfallecieron; le sobrevino la angustia, y le dieron dolores como de mujer parturienta.
44 «Yo vendré contra la fortaleza amurallada, como un león que sale de los bosques del Jordán, y muy pronto los haré huir de la ciudad. Pondré al frente de ella a quien yo elija; porque ¿quién puede compararse a mí?; ¿quién puede ocupar mi lugar?; ¿qué pastor puede hacerme frente? 45 Así que oigan lo que yo, el Señor, he determinado hacer contra Babilonia, y los planes que he trazado contra el país de los caldeos. Aun sus niños más pequeños serán llevados cautivos, y sus casas serán destruidas. 46 Cuando Babilonia sea conquistada, sus gritos harán que tiemble la tierra; su clamor se oirá en todas las naciones.»

EL JUICIO DE DIOS CONTRA BABILONIA Y LA SALVACION DE ISRAEL
1.       La caida de Babilonia (v.1-3; 9-16; 18; 21-32; 35-43; 46)
El Señor ha anunciado la caída de Babilonia porque humillaron a Israel, destruyeron el templo y pecaron contra Dios. Una alianza del norte lo destruirá junto con sus ídolos. Quedará desolada e invadida por arqueros diestros, y humillada ante otros.
Preg.Aplic.: ¿Estoy obedeciendo los mandamientos de Dios o me estoy rebelando?, ¿estoy cayendo en idolatría y en orgullo por mis “éxitos”?, ¿mi caída será mayor que “mi éxito”?
2.       La restauración de Israel (v.4-8; 17; 19-20)
En el kairos de Dios, Israel buscará al Señor para hacer un pacto eterno. Hoy Israel anda perdido (descarriado), sus lideres los han guiado mal, siendo esclavos de enemigos. Estos, olvidan que Dios es justo y Salvará a Israel, y hará que vuelvan a Jerusalén y los defenderá.
Preg.Aplic.: ¿Estoy caminado erradamente?, ¿está mi vida en la voluntad de Dios?, ¿estoy buscando a Dios para ser restaurado?, ¿confío y creo en la protección y salvación de Dios?
3.       La soberanía de Dios (v.33-34; 44-45)
Dios es el redentor de Israel y su defensa. El Señor va a elegir quien será su arma de venganza. Dios es incomparable y El ha trazado su plan contra Babilonia.
Preg.Aplic.: ¿Creo y me someto a la soberanía de Dios?, ¿confío en los planes de Dios o busco mis propios planes?, ¿dependo del Señor en mis decisiones?

Oremos,

Pedro A. Torres Guzmán
Equipo AATC




martes, 19 de junio de 2018

Jeremías 49


Jeremías 49
1 Así ha dicho el Señor acerca de los hijos de Amón:
«¿Acaso Israel no tiene hijos? ¿Acaso no tiene ningún heredero? ¿Por qué Milcón le ha quitado a Gad su territorio, y ha establecido a su pueblo en sus ciudades?
2 Por eso, vienen días en que haré que se oiga clamor de guerra en Rabá, la ciudad de los amonitas. Entonces Rabá quedará convertida en un montón de ruinas, y sus ciudades serán incendiadas, e Israel retomará el territorio que los amonitas le quitaron.
—Palabra del Señor.
3 »¡Deja oír, Jesbón, tus lamentos! La ciudad de Hai será destruida. Y ustedes, mujeres de Rabá, ¡griten y vístanse de luto! ¡Lloren de tristeza y rodeen las colinas! Milcón será llevado en cautiverio, junto con sus sacerdotes y sus príncipes.
4 Ciudad contumaz, que confías en tus tesoros y crees que nadie podrá atacarte, ¿por qué te vanaglorias de los valles, si tu valle ha sido desolado?
5 Yo voy a rodearte de espanto por todos lados, y toda tu gente será puesta en fuga, sin que nadie se ocupe de reagruparlos.
—Palabra del Señor de los ejércitos.
6 »Después de eso, haré volver a los amonitas de su cautividad.»
—Palabra del Señor.
7 Así ha dicho el Señor de los ejércitos acerca de Edom:
«¿Ya no hay sabiduría en Temán? ¿Ya no pueden sus sabios dar consejos? ¿Se afectó su sabiduría?
8 ¡Huyan, habitantes de Dedán! ¡Retrocedan, y quédense a vivir en lugares escondidos! Porque cuando yo castigue a Esaú voy a traer sobre él la destrucción. 9 Cuando los vendimiadores recogen uvas, no se llevan todas; y cuando los ladrones asaltan por la noche, tampoco se llevan todo. 10 Pero a Esaú lo voy a dejar desnudo. Encontraré sus escondrijos, y no podrá esconderse de mí. Toda su descendencia, y sus hermanos y vecinos, serán destruidos, y dejará de existir. 11 Pero a sus huérfanos yo los criaré, y sus viudas podrán depender de mí.»
12 Así ha dicho el Señor:
«Los que no estaban condenados a beber la copa de mi ira, tuvieron que beberla. Así que tú de ninguna manera serás absuelto, sino que también tendrás que beberla. 13 Yo he jurado por mí mismo, que Bosra quedará asolada y solitaria, y como objeto de oprobio y maldición. ¡Todas sus ciudades quedarán en ruinas para siempre!»
—Palabra del Señor.
14 Yo, Jeremías, recibí un mensaje del Señor. Fue el mismo mensaje que había enviado a las naciones, y que decía:
«¡Júntense contra Edom, y declárenle la guerra! 15 Edom, yo te haré pequeño entre las naciones, y menospreciado entre los hombres. 16 Tú, que habitas en las cuevas de las peñas, en lo alto de las montañas: Tu arrogancia y la soberbia de tu corazón te engañaron. Aunque pongas tu nido en las alturas, como las águilas, de allí te haré descender.»
—Palabra del Señor.
17 Y Edom quedará en ruinas. Todos los que pasen junto a ella, quedarán asombrados y se burlarán de todas sus calamidades. 18 Le pasará lo mismo que a Sodoma y Gomorra y sus ciudades vecinas, cuando fueron destruidas: Nunca más volverá a ser habitada.
—Palabra del Señor.
19 El Señor vendrá contra Edom como un león que sale de los bosques del Jordán y ataca a un rebaño fuerte y robusto. Lo hará huir de su tierra, y al frente de ella pondrá a quien él escoja. Porque nadie puede compararse al Señor; nadie puede ocupar su lugar. ¿Qué jefe hay que pueda oponerse a él? 20 Por lo tanto, escuchen lo que el Señor ha decidido hacer contra Edom, es decir, los planes que piensa ejecutar contra los habitantes de Temán. Todos serán llevados como ovejas, aún los más pequeños, y sus campos serán destruidos. 21 Su caída será tan estruendosa que la tierra temblará, y sus gritos se oirán hasta el Mar Rojo. 22 El enemigo vendrá como águila, y remontará el vuelo y se lanzará contra Bosra. Ese día, el corazón de los valientes de Edom será como el corazón de una mujer parturienta.
23 Acerca de Damasco. Jamat y Arfad han recibido malas noticias, y no saben qué hacer. Se derriten de miedo; son como el mar, que no puede sosegarse. 24 Damasco ha perdido el ánimo, y se dispone a huir. La dominan el miedo y la angustia; le han sobrevenido dolores, como de mujer parturienta. 25 ¡Abandonada ha quedado la ciudad alabada, la ciudad alegre! 26 Por eso en aquel día sus jóvenes y todos sus hombres de guerra morirán en sus calles.
—Palabra del Señor de los ejércitos.
27 Y el Señor prenderá fuego a las murallas de Damasco, y ese fuego consumirá las casas de Ben Adad.
28 Así ha dicho el Señor acerca de Cedar y de los reinos de Jazor, a los cuales el rey Nabucodonosor de Babilonia destruyó:
«¡Levántense, y ataquen a Cedar! ¡Destruyan a los hijos del oriente! 29 ¡Despójenlos de sus tiendas y de sus ganados! ¡Tomen para ustedes sus cortinas y todos sus utensilios, y aun sus camellos! ¡Digan a voz en cuello que hay terror por todas partes! 30 ¡Huyan, habitantes de Jazor! ¡Váyanse muy lejos, y habiten en lugares escondidos! Nabucodonosor, el rey de Babilonia, ya ha trazado planes contra ustedes, y piensa derrotarlos.»
—Palabra del Señor.
31 ¡Vamos, ataquen a esa nación pacífica, que vive confiada y solitaria! ¡Ni siquiera tiene puertas ni cerrojos!
—Palabra del Señor.
32 «Yo voy a esparcirlos por los cuatro vientos; voy a arrojarlos hasta el último rincón del mundo. Sus camellos y sus muchos ganados serán el botín de guerra. De todos lados voy a traer la ruina sobre ellos.
—Palabra del Señor.
33 »Jazor quedará para siempre convertida en un desierto, en refugio de chacales; No habrá nadie que habite ese territorio.»
34 Al principio del reinado de Sedequías en Judá, la palabra del Señor vino al profeta Jeremías acerca de Elam, y le dijo:
35 «Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Voy a quebrar el arco de Elam, que es la parte principal de su fortaleza. 36 Voy a traer sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y a los cuatro vientos los lanzaré. No habrá una sola nación a donde no vayan los fugitivos de Elam. 37 Y haré que Elam se deje intimidar por sus enemigos, por los que quieren quitarle la vida. Yo traeré sobre ellos la calamidad y el ardor de mi ira, y enviaré la espada, para que los persiga hasta acabar con ellos.
—Palabra del Señor.
38 »Pondré mi trono en Elam, y destruiré a su rey y a su príncipe.
—Palabra del Señor.
39 »Pero en los últimos días haré volver a los cautivos de Elam.»
—Palabra del Señor.

EL JUICIO DE DIOS CONTRA LAS NACIONES PAGANAS
·         El juicio contra Amón (v.1-2). Los amonitas humillaron y quitaron su territorio a los israelitas. Como juicio Dios serán destruidos y devueltas el territorio a Israel.
·         El juicio contra Hai (v.3-6). Por su rebeldía esta ciudad será destruida a pesar de que se vanagloria en su poder.
·         El juicio contra Bosra (v.12-13). El Señor ha decretado que destruirá a Bosra.
·         El juicio contra Edom (v.7-11; 14-22). Un pueblo que se apoyaba en su sabiduría que serán destruidos. Todos será muertos, salvo los huérfanos que el Señor rescatará. Por su arrogancia y soberbia contra Dios será humillada. Su caída será estruendosa.
·         El juicio contra Damasco (v.23-27). Damasco será humillada y sus soldados muertos en las calles.
·         El juicio contra Jazor (v.28-33). Dios ha determinado un juicio contra Jazor. Esta nación vive confiada, pero será esparcida y perderá su riqueza.
·         El juicio contra Elam (v.34-39). Dios va a quebrantar el arco de Elam y será destruidos, pero Dios hará volver a los cautivos de Elam.
Enseñanzas:
1.       El Señor rechaza el orgullo y la soberbia
2.       Todo el mal que hicieron los pueblos contra Israel, será vengado
3.       La riqueza y el poder son efímeros
4.       El Señor extenderá su misericordia con sus huérfanos y cautivos, los salvará
Preg.Aplic.:
·         ¿Estoy cayendo en orgullo y auto-suficiencia?, ¿me digo por mi ego y no confío en Dios?
·         ¿Estoy actuando con maldad o con justicia sobre los demás?, ¿estoy obedeciendo a Dios con mis actos y conducta?
·         ¿Me creo poderoso y baso mi confianza en el dinero?
·         ¿Creo y confío en la salvación de Dios?, ¿tengo un corazón sencillo a Dios?

Oremos,

Pedro A. Torres Guzmán
Equipo AATC