martes, 25 de agosto de 2020

Mateo 22

Mateo 22

1 Jesús volvió a hablarles en parábolas, y les dijo:

2 «El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de bodas para su hijo.

3 Y envió el rey a sus siervos para convocar a los invitados a la fiesta de bodas, pero éstos no quisieron asistir.

4 Volvió el rey a enviar otros siervos, y les dijo: “Díganles a los invitados que ya he preparado el banquete; que he matado mis toros y animales engordados, y que todo está dispuesto. Que vengan a la fiesta.”

5 Pero los invitados no hicieron caso. Uno de ellos se fue a su labranza, otro a sus negocios, 6 y otros más agarraron a los siervos, los maltrataron y los mataron.

7 Cuando el rey supo esto, se enojó; así que envió a sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

8 Entonces dijo a sus siervos: “La fiesta de bodas ya está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos de asistir.

9 Por tanto, vayan a las encrucijadas de los caminos, e inviten a la fiesta de bodas a todos los que encuentren.”

10 Los siervos salieron por los caminos y juntaron a todos los que encontraron, lo mismo malos que buenos, y la fiesta de bodas se llenó de invitados.

11 »Cuando el rey entró para ver a los invitados y se encontró con uno que no estaba vestido para la boda, 12 le dijo: “Amigo, ¿cómo fue que entraste aquí, sin estar vestido para la boda?” Y aquél enmudeció.

13 Entonces el rey dijo a los que servían: “Aten a éste de pies y manos, y échenlo de aquí, a las tinieblas de afuera. ¡Allí habrá llanto y rechinar de dientes!”

14 Porque son muchos los llamados, pero pocos los escogidos.»

15 Entonces los fariseos se fueron para pensar en cómo atrapar a Jesús en sus propias palabras.

16 Enviaron a sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios; sabemos también que no permites que nadie influya en ti ni te dejas llevar por las apariencias humanas.

17 Por tanto, dinos tu parecer. ¿Es lícito pagar tributo al César, o no?»

18 Pero Jesús, que conocía la malicia de ellos, les dijo: «¡Hipócritas! ¿Por qué me tienden trampas?

19 Muéstrenme la moneda del tributo.» Y ellos le mostraron un denario.

20 Entonces él les preguntó: «¿De quién es esta imagen, y esta inscripción?»

21 Le respondieron: «Del César.» Y él les dijo: «Pues bien, den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.»

22 Al oír esto, se quedaron asombrados y se alejaron de él.

23 Ese mismo día se le acercaron los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:

24 «Maestro, Moisés dijo que si alguno muere sin tener hijos, su hermano debe casarse con la viuda, para que su hermano tenga descendencia.

25 Ahora bien, entre nosotros se dio el caso de siete hermanos. El primero de ellos se casó y, como murió sin dejar descendencia, dejó su mujer al hermano que le seguía.

26 Lo mismo sucedió con el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.

27 Al final, todos murieron, y también la mujer. 28 Así que en la resurrección, ¿esposa de cuál de los siete será esta mujer, puesto que todos estuvieron casados con ella?»

29 Jesús les respondió: «El error de ustedes es que no conocen las Escrituras ni el poder de Dios; 30 porque en la resurrección, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo.

31 Pero en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿acaso no han leído ustedes lo que Dios les dijo? Porque él dijo:

32 “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” Así que Dios no es un Dios de muertos, sino de los que viven.»

33 Cuando la gente escuchaba esto, se admiraba de su enseñanza.

34 Al enterarse los fariseos que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron alrededor de él; 35 y uno de ellos, que era intérprete de la ley, para ponerlo a prueba le preguntó:

36 «Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?»

37 Jesús le respondió: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”

38 Éste es el primero y más importante mandamiento.

39 Y el segundo es semejante al primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.»

41 Mientras los fariseos estaban reunidos, Jesús les preguntó:

42 «¿Qué piensan ustedes del Cristo? ¿De quién es hijo?» Y le respondieron: «De David».

43 Entonces él les dijo: «¿Y cómo es que, en el Espíritu, David lo llama Señor? Pues dijo:

44 »“El Señor le dijo a mi Señor:

Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”

45 ¿Cómo, entonces, puede ser su hijo, si David lo llama Señor?»

46 Nadie podía responderle nada, y desde aquel día nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

 

ENSEÑANZAS DE CRISTO A SUS DISCIPULOS Y A LOS FARISEOS, HERODIANOS Y SADUCEOS

 

1.       La parábola de boda del hijo del rey (v.1-15)

El Señor enseña la parábola de la fiesta de bodas que un rey hace para su hijo. Convoca a los invitados y no quieren ir. Invita con sus siervos a otros y les dice que ha matado a sus animales y tiene lista la fiesta, pero no quieren ir y se dedican a sus negocios, y otros maltratan y matan a sus siervos. El rey destruye y mata a los homicidas y a su ciudad. La boda está lista, pero los invitados no son dignos. Entonces, manda a sus siervos que llamen invitados en el camino, y la fiesta se llenó de buenos y malos. Luego, el rey encontró a un invitado sin ropa de boda, y lo echó fuera. Jesús dice que muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. Los fariseos se fueron para ver como atrapar a Jesús.

Preg.Aplic.: ¿Estoy listo para bodas del cordero?, ¿mi ropa (mi vida) está limpia ante el Señor?, ¿está mi conducta está hoy honrando a Dios hoy en la tierra?

2.       La respuesta de Jesús al pago de impuestos y respuesta a los herodianos y fariseos (v.16-22)

Los fariseos se unieron a sus enemigos los herodianos para cuestionar a Jesús y hacerlo caer con respecto al pago de impuestos al César. Para responder pide una moneda y señala de quien es la imagen impresa?, ellos dice que es de César. El Señor afirma que hay darle a él sus impuestos y a Dios, lo que es de El. Muchos se asombraron y se alejaron.

Preg.Aplic.: ¿Cuál es el tipo de asociados que tengo en mi vida?, ¿estoy pagando mis impuestos al estado?, ¿estoy dando mis ofrendas al Señor?

3.       Jesús y la resurrección de los muertos, y respuesta a los saduceos (v.23-33)

La otra secta de los saduceos, que no creen en la resurrección de los muertos, le plantea el caso de siete hermanos que se casaron con la misma mujer y preguntan si en la resurrección de quien será esposa?. El Señor enseña que en la resurrección no habrá casamientos y todos serán como ángeles. Además, Dios se presenta como Dios de Abraham, Isaac y Jacob, El es un Dios de vivos y no de muertos.

Preg.Aplic.: ¿Creo en la resurrección de Cristo?, ¿creo que tendré vida eterna y resucitaré para vivir en la gloria de Dios?

4.       El Señor responde cuál es el principal mandamiento a los fariseos (v.34-40)

Los fariseos interrogan a Jesús de cuál es el primer mandamiento. El Señor responde que el primero es: Amar a Dios con todo el corazón, alma y mente. Y el segundo es amar a tu prójimo como a ti mismo. En los dos se resumen la ley y los profetas.

Preg.Aplic.: ¿Estoy amando a Dios con todo mi corazón, con mi alma y con mi mente?, ¿estoy amando a mi prójimo como a mí mismo?, ¿me estoy amando como Dios me ama?

5.       En enseñanza sobre Cristo, el Mesías a los fariseos (v.41-46)

El Señor pregunta a los fariseos sobre Cristo. Ellos dicen que es hijo de David. Pero el Señor reseña Salmos 110:1 donde David habla del Padre y del Mesías que se sentará a su derecha. Cristo es más que un descendiente de David, es Dios y salvador.

Preg.Aplic.: ¿Creo que Jesús es el Mesías?, ¿Cristo en mi salvador y mi rey?

 

Oremos,

 

Pedro A. Torres Guzmán

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domingo, 23 de agosto de 2020

Mateo 21

 

Mateo 21

1 Cuando se acercaban a Jerusalén, y llegaron a Betfagué, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos, 2 y les dijo: «Vayan a la aldea que tienen ante ustedes. Allí encontrarán una burra atada, junto con un burrito; desátenla y tráiganmelos.

3 Si alguien les dice algo, respóndanle: “El Señor los necesita. Luego los devolverá.”»

4 Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta:

5 «Digan a la hija de Sión:

Tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una burra, Sobre un burrito, hijo de animal de carga.»

6 Los discípulos fueron, e hicieron tal y como Jesús les mandó: 7 trajeron la burra y el burrito, pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima.

8 La multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y las tendían en el camino.

9 Tanto los que iban delante como los que iban detrás lo aclamaban y decían: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!»

10 Cuando Jesús entró en Jerusalén, todos en la ciudad se conmocionaron, y decían: «¿Quién es éste?»

11 La multitud decía: «Éste es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea.»

12 Al entrar Jesús en el templo de Dios, expulsó de allí a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas; 13 y les dijo: «Está escrito: “Mi casa será llamada casa de oración”, pero ustedes han hecho de ella una cueva de ladrones.»

14 Mientras Jesús estaba en el templo, algunos ciegos y cojos se acercaron, y él los sanó.

15 Pero al ver las cosas maravillosas que hacía, y que los muchachos lo aclamaban en el templo y decían «¡Hosanna al Hijo de David!», los principales sacerdotes y los escribas se indignaron 16 y le dijeron: «¿Oyes lo que éstos dicen?» Y Jesús les dijo: «Lo oigo. ¿Acaso ustedes nunca leyeron:

»“De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?”»

17 Y dejándolos, se fue de la ciudad a Betania, donde pasó la noche.

18 Cuando Jesús volvió a la ciudad por la mañana, tuvo hambre.

19 En eso, vio una higuera cerca del camino y se acercó a ella; pero al no hallar en ella nada más que hojas, le dijo: «¡Nunca más vuelvas a dar fruto!» Y al instante, la higuera se secó.

20 Cuando los discípulos vieron ésto, decían asombrados: «¿Cómo es que la higuera se secó tan pronto?»

21 Jesús les respondió: «De cierto les digo, que si ustedes tuvieran fe y no dudaran, no sólo harían esto a la higuera, sino que a este monte le dirían “¡Quítate de ahí y échate en el mar!”, y así se haría.

22 Si ustedes creen, todo lo que pidan en oración lo recibirán.»

23 Cuando Jesús llegó al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te dio esta autoridad?»

24 Jesús les respondió: «Yo también les haré una pregunta. Si me la contestan, también yo les diré con qué autoridad hago esto.

25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres?» Ellos discutían entre sí, y decían: «Si decimos que era del cielo, él nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”

26 Y si decimos que era de los hombres, tenemos miedo de la gente, porque todos consideran que Juan era un profeta.»

27 Por lo tanto, respondieron a Jesús: «No lo sabemos.» Y él también les dijo: «Pues yo tampoco voy a decirles con qué autoridad hago todo esto.»

28 Jesús les preguntó: «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos, y se acercó al primero y le pidió: “Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña.”

29 El primero le respondió: “No quiero”; pero después se arrepintió y fue.

30 Luego, se acercó al otro hijo, y le pidió lo mismo. Éste le respondió: “Sí, señor, ya voy”; pero no fue.

31 ¿Cuál de los dos hijos hizo la voluntad de su padre?» Ellos respondieron: «El primero». Entonces Jesús les dijo: «De cierto les digo, que los cobradores de impuestos y las rameras les llevan la delantera hacia el reino de Dios.

32 Porque Juan se acercó a ustedes para encaminarlos en la justicia, y no le creyeron; mientras que los cobradores de impuestos y las rameras sí le creyeron. Pero ustedes, aunque vieron esto, no se arrepintieron ni le creyeron.»

33 Escuchen esta otra parábola: «El dueño de una finca plantó una viña; le puso una cerca, cavó en ella un lagar, levantó una torre, y la arrendó a unos labradores. Luego se fue lejos.

34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus siervos para que les entregaran la cosecha.

35 Pero los labradores agarraron a los siervos y a uno lo golpearon, a otro lo mataron, y a otro más lo apedrearon.

36 El dueño envió de nuevo a otros siervos, más que los primeros, y los labradores hicieron lo mismo con ellos.

37 Finalmente, les envió a su hijo, pues decía: “A mi hijo lo respetarán.”

38 Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: “Éste es el heredero. Vamos a matarlo, y así nos quedaremos con su herencia.”

39 Entonces, lo sacaron de la viña y lo mataron.

40 Así que, cuando el señor de la viña venga, ¿qué hará con esos labradores?»

41 Le respondieron: «Destruirá sin misericordia a esos malvados, y arrendará su viña a otros labradores que le entreguen el fruto a su tiempo.»

42 Jesús les dijo: «¿Nunca leyeron en las Escrituras:

»“La piedra que desecharon los constructores, ha venido a ser la piedra angular.

Esto lo ha hecho el Señor, y a nuestros ojos es una maravilla”?

43 Por tanto les digo, que el reino de Dios les será quitado a ustedes, para dárselo a gente que produzca los frutos que debe dar.

44 El que caiga sobre esta piedra será quebrantado, y aquél sobre quien ella caiga quedará desmenuzado.»

45 Cuando los principales sacerdotes y los fariseos oyeron sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos.

46 Entonces quisieron aprehender a Jesús, pero tuvieron miedo, porque la gente lo consideraba un profeta.

 

CAMINO DE JESUS A JERUSALEN Y EL CUESTIONAMIENTO A LOS RELIGIOSOS

1.       El ingreso de Jesús a Jerusalén (v.1-11)

El Señor manda a sus discípulos a traer una burra y su burrito, prestados, para que lo transporten a Jerusalén. Ellos hicieron los que les mandó y el Señor se sentó encima de la burra cumpliéndose la profecía de Zacarías 9:9. El Señor Jesús ingresa triunfante a Jerusalén. La multitud lo aclama y lo reconoce como el enviado de Dios. Muchos se conmocionan y señalan que es el profeta de Nazaret, y se cumple lo que dice en Deuteronomio 18:14-22 que vendrán el profeta de Dios, el Mesías.

Preg.Aplic.: ¿Creo en la Palabra de Dios?, ¿confío y dependo de las promesas de Dios?, ¿he creido en Cristo como el Mesías y mi salvador?

2.       El Señor hecha a los cambistas y vendedores del templo (v.12-17)

El Señor entra al templo y expulsa a los cambistas y vendedores de animales, eran ladrones con los sobre precios y con sucios negocios en el templo. El Señor sanó ahí a muchos enfermos. Los sacerdotes y escribas se indignan, pero Jesús acepta la alabanza de Hosanna cumpliendo el Salmo 8:2. Se fue a Betania.

Preg.Aplic.: ¿Estoy haciendo negocios y riquezas en base a injusticias y de robar a otros?, ¿estoy juzgando a otros por hacer el bien?, ¿soy un adorador de Dios?

3.       La lección de la higuera (v.18-22)

Volvió a Jerusalén y tuvo hambre, y vio una higuera que solo tenía hojas sin frutos, y le dijo a la planta que no iba a tener frutos y la planta se secó. Los discípulos se asombraron y el Señor les dice que si tuviera fe y no dudaran, no sólo haría con la higuera sino que mandarían al monte y que se mueva al mar, y se haría. Si creen, todo lo que piden en oración lo recibirán.

Preg.Aplic.: ¿Tengo fe que Dios puede obrar en los imposibles?, ¿creo que Dios puede sanar hoy a los enfermos del coronavirus?, ¿estoy desarrollando una fe práctica y real?

4.       El Señor confronta a lo sacerdotes y fariseos (v.23-32)

Los sacerdotes y ancianos le cuestionan con qué autoridad hace todos los milagros. El Señor les responde que les dará una respuesta si ellos le responden de donde era el bautismo de Juan del cielo o de los hombres. Y ellos por miedo, le responden que no lo saben. El Señor relata la historia de hombre con dos hijos: a uno le pide que trabaje, primero no quiere, pero luego se arrepiente y va; y el otro acepta ir, pero nunca va. El Señor pregunta quien hace la voluntad de su padre, todos dicen el primer hijo. Y el Señor los confronta a los religiosos, ya que los publicanos y rameras escucharon el mensaje de Juan y arrepintieron, pero no así los religiosos judíos.

Preg.Aplic.: ¿Soy legalista y religioso?, ¿me declaro pobre en espíritu y me he arrepentido de todos mis pecados y entregado mi vida a Cristo?

5.       La lección del señor de su tierra y los malvados labradores (v.33-46)

El enseña otra parábola. Un señor plantó una viña, puso cerca y un lagar lo arrendó a labradores. En tiempo de la vendimia, mandó a recoger la cosecha, pero los labradores golpearon a sus siervos y mataron a uno. Mandó a otro grupo, e igual hicieron. Por último mandó a su hijo, pero los labradores lo mataron porque querían quedarse con la herencia. Jesús pregunta el señor que hará con esos malvados, le responden que los destruirá y les dará la tierra a otros labradores fieles. El Señor afirma lo que dice en Salmos 118:22-23 que Cristo es la piedra angular que ha sido rechazada por judíos. El Señor les va a dar el reino a los que dan fruto, los que choquen con el van a ser quebrantados. Los sacerdotes entendieron que Jesús se refería a ellos, pero por miedo al pueblo no lo apresaron.

Preg.Aplic.: ¿Soy una persona injusta que me apropio de lo que no es mio?, ¿he conocido a Cristo como mi salvador?, ¿hay mi corazón rebeldía o humildad ante su Palabra?

 

Oremos,

 

Pedro A. Torres Guzmán

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sábado, 22 de agosto de 2020

Mateo 20

 

Mateo 20

1 »El reino de los cielos es semejante al dueño de una finca, que salió por la mañana a contratar trabajadores para su viña. 2 Convino con ellos en que les pagaría el salario de un día, y los envió a su viña.

3 Como a las nueve de la mañana, salió y vio en la plaza a otros que estaban desocupados, 4 y les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña, y les pagaré lo que sea justo.” Y ellos fueron.

5 Cerca del mediodía volvió a salir, y lo mismo hizo a las tres de la tarde, 6 y cuando salió cerca de las cinco de la tarde halló a otros que estaban desocupados, y les dijo: “¿Por qué se han pasado todo el día aquí, sin hacer nada?”

7 Le respondieron: “Es que nadie nos ha contratado.” Él les dijo: “Vayan también ustedes a la viña.”

8 Cuando llegó la noche, el dueño de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los trabajadores y págales su jornal. Comienza por los últimos y termina por los primeros.”

9 Los que habían llegado cerca de las cinco de la tarde pasaron y cada uno recibió el salario de un día de trabajo.

10 Cuando pasaron los primeros, pensaron que recibirían más, pero cada uno de ellos recibió también el salario de un día de trabajo.

11 Al recibirlo, comenzaron a murmurar contra el dueño de la finca.

12 Decían: “Estos últimos han trabajado una sola hora, y les has pagado lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el cansancio y el calor del día.”

13 El dueño le dijo a uno de ellos: “Amigo mío, no te estoy tratando injustamente. ¿Acaso no te arreglaste conmigo por el salario de un día?

14 Ésa es tu paga. Tómala y vete. Si yo quiero darle a este último lo mismo que te doy a ti, 15 ¿no tengo el derecho de hacer lo que quiera con lo que es mío? ¿O acaso tienes envidia, porque yo soy bueno?”

16 Así que los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros.»

17 Mientras Jesús subía a Jerusalén, en el camino llevó aparte a sus doce discípulos, y les dijo: 18 «Como pueden ver, ahora vamos camino a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte. 19 Lo entregarán a los no judíos, para que se burlen de él y lo azoten, y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará.»

20 En ese momento la madre de los hijos de Zebedeo se acercó con sus hijos a Jesús, y se postró ante él para pedirle algo.

21 Él le dijo: «¿Qué es lo que quieres?» Ella le respondió: «Manda que en tu reino mis dos hijos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»

22 Jesús le respondió: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Acaso pueden beber del mismo vaso del que yo he de beber?» Y ellos le dijeron: «Sí podemos.»

23 Él les dijo: «A decir verdad, beberán de mi vaso; pero el sentarse a mi derecha y a mi izquierda no me corresponde concederlo, pues ya es de aquellos para quienes mi Padre lo ha preparado.»

24 Cuando los otros diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25 Entonces Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones las dominan, y los poderosos les imponen su autoridad.

26 Pero entre ustedes no debe ser así. Más bien, aquel de ustedes que quiera hacerse grande será su servidor; 27 y aquel de ustedes que quiera ser el primero, será su esclavo.

28 Imiten al Hijo del Hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.»

29 Cuando ellos salieron de Jericó, una gran multitud seguía a Jesús. 30 Junto al camino estaban sentados dos ciegos que, al oír que Jesús pasaba, gritaron: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!»

31 La gente los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban aún más: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!»

32 Entonces Jesús se detuvo, llamó a los ciegos y les preguntó: «¿Qué quieren que les haga?» 33 Ellos le dijeron: «Señor, ¡que se abran nuestros ojos!»

34 Jesús se compadeció de ellos y les tocó los ojos, y en ese mismo instante ellos recibieron la vista y lo siguieron.

 

EL SEÑOR ENSEÑA Y SANA CAMINO A JERUSALEN

1.       El dueño de la viña y los obreros primeros y últimos (v.1-16)

Un dueño de una finca va a buscar obreros en la plaza y les propone pagarles el salario de un día, y varios aceptan. Lo mismo hizo a las 12pm, a las 3pm y a las 5pm. A los últimos también los contrató. Y a todos les pagó el salario de un día comenzando con los últimos que habían ingresado. Los primeros pensaron que les iban a pagar más y se quejaron de que les pagaran igual a los últimos. El dueño les dice que es justo y les ha pagado lo acordado, lo otros pagos lo ha decidido como propietario. Jesús aplica que los primeros serán últimos y los últimos, primeros.

Preg.Aplic.: ¿Cuándo hago negocios son justo con el pago de los trabajadores?, ¿estoy pagando lo justo y lo acordado?, ¿estoy cuestionando la autoridad de mis jefes?, ¿creo y confío en la misericordia de Dios?, ¿creo que mi fidelidad me da autoridad?

2.       Jesús anuncia su muerte (v.17-19)

Yendo a Jerusalén, Jesús les dijo a sus discípulos que en esta ciudad será entregado a los sacerdotes y escribas, y será condenado a muerte. Los no judíos los azotarán y se burlarán, pero al tercer día resucitará.

Preg.Aplic.: ¿Estoy escuchando lo que Dios me dice en su Palabra?, ¿creo en el cumplimiento de sus promesas y profecías?

3.       El modelo de servicio y de real autoridad (v.20-28)

La madre de Juan y Jacobo a pedirle un favor a Jesús: que sus hijos se sienten a su lado en su reino. El Señor señala, que es el Padre quien decide tal privilegio a los que ha preparado. Los otros discípulos se enojaron. El Señor les enseña que a contrario de que las autoridades dominan e imponen su autoridad, entre los discípulos el que quiera ser grande debe ser servidor y el que quiera ser primero debe ser esclavo. Hay que imitar a Cristo, que vino para ser servir y no ser servido, y dar su vida por muchos.

Preg.Aplic.: ¿Qué tan dispuesto estoy a servir a los demás?, ¿estoy siendo servidor y esclavo a otros por causa de Cristo?, ¿estoy siguiendo el ejemplo de Cristo?

4.       Dos ciegos son sanados (v.29-34)

En el camino, dos ciegos gritan al Señor y le piden misericordia por ellos. El Señor se detiene y les dice que quieren que les haga, que abran nuestros ojos le piden. El Señor se compadeció los tocó, y ellos recibieron la vista y lo siguieron.

Preg.Aplic.: ¿Estoy pidiendo hoy por sanidad por los enfermos de covid-19?, ¿creo que Dios puede sanar de toda enfermedad?, ¿creo en los imposibles de Dios?

Oremos,

 

Pedro A. Torres Guzmán

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viernes, 7 de agosto de 2020

Mateo 19

 

Mateo 19

1 Cuando Jesús terminó de decir esto, se alejó de Galilea y fue a las regiones de Judea, al otro lado del Jordán. 2 Grandes multitudes lo siguieron, y él los sanó allí.

3 Entonces se le acercaron los fariseos, y para ponerlo a prueba le dijeron: «¿Es lícito que un hombre se divorcie de su mujer por cualquier causa?»

4 Él les respondió: «¿Acaso no han leído que al principio el Creador “hombre y mujer los creó”?

5 Y agregó: “Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser.”

6 Así que ya no son dos, sino un solo ser. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe nadie.»

7 Le preguntaron: «Entonces, ¿por qué Moisés mandó darle a la esposa un certificado de divorcio y despedirla»?

8 Él les respondió: «Moisés les permitió hacerlo porque ustedes tienen muy duro el corazón, pero al principio no fue así.

9 Y yo les digo que, salvo por causa de fornicación, cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio. Y el que se casa con la divorciada, también comete adulterio.»

10 Sus discípulos le dijeron: «Si tal es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.»

11 Y él les respondió: «No todos pueden comprender esto, sino sólo quienes tienen este don. 12 Porque hay eunucos que así nacieron del vientre de su madre, hay otros a quienes los hombres han hecho eunucos, y aún hay otros que a sí mismos se hacen eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de comprender esto, que lo comprenda.»

13 Entonces le llevaron unos niños, para que pusiera las manos sobre ellos y orara, pero los discípulos los reprendieron.

14 Entonces Jesús dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos.»

15 Y luego de poner las manos sobre ellos, se fue de allí.

16 De pronto vino uno y le dijo: «Maestro, ¿qué de bueno debo hacer para obtener la vida eterna?»

17 Él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo “bueno”? Uno solo es bueno. Pero si quieres entrar en la vida, practica los mandamientos.»

18 Aquél preguntó: «¿Cuáles?» Y Jesús respondió: «No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

19 Honra a tu padre y a tu madre. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»

20 El joven le dijo: «Todo esto lo he cumplido desde mi juventud. ¿Qué más me falta?»

21 Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme.»

22 Cuando el joven oyó estas palabras, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «De cierto les digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

24 Una vez más les digo, que es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el reino de Dios.»

25 Cuando sus discípulos oyeron esto, se quedaron muy sorprendidos y dijeron: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

26 Jesús los miró y les dijo: «Para los hombres, esto es imposible; pero para Dios todo es posible.»

27 Entonces Pedro le dijo: «Nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. ¿Qué ganaremos con eso?»

28 Jesús les dijo: «De cierto les digo que cuando todo sea hecho nuevo y el Hijo del Hombre ocupe el trono de su gloria, también ustedes, los que me han seguido, ocuparán doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

29 Cualquiera que, por causa de mi nombre, haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, mujer, hijos, o tierras, recibirá cien veces más, y también heredará la vida eterna.

30 Muchos de los que ahora son los primeros, serán los últimos; y los que ahora son los últimos serán los primeros.

 

ENSEÑANZAS DE JESIS

1.       Jesús y el divorcio (v.1-12)

El Señor sanó a muchos enfermos. Los fariseos le ponen a prueba sobre el divorcio por cualquier causa. La unidad matrimonial es para siempre. Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre. Moisés permitió el divorcio por la dureza de corazón. El Señor señala que es posible por fornicación, por otras causas no. Los discípulos señalan que es mejor no casarse, pero el Señor señala que sólo es posible a los que tienen el don de continencia y se han consagrado a Dios.

Preg.Aplic.: ¿Tengo fe en la sanidad de Dios?, ¿me caso para unidad permanente o me caso pensando en el divorcio?, ¿confío y trabajo en formar mi propio matrimonio o soy un misionero soltero consagrado y feliz?

2.       El amor por los niños (v.13-15)

El Señor pide que dejen a los niños llegar a El porque el reino de los cielos es de los que son como ellos.

Preg.Aplic.: ¿Estoy siendo sencillo en mi fe?, ¿creo como niño en el obrar de Dios?

3.       El joven que busca entrar en el reino (v.16-24)

Un joven busca vida eterna y el Señor le dice que practique los mandamientos: no matar, no adulterar, no hurtar, no dar falso testimonio, honra a tus padres y amar a tu prójimo como a ti mismo. El joven todo lo ha cumplido, pero el Señor le pide que de sus bienes a los pobres, pero el joven no puede y se va triste porque era muy rico. El Señor señala que será muy difícil que un rico que ama las riquezas pueda entrar en el reino de los cielos.

Preg.Aplic.: ¿Estoy guardando los mandamientos del Señor?, ¿baso mi existencia en los éxitos y bienes materiales?, ¿amo más al dinero que ha Dios?

4.       La salvación y premios futuros (v.25-30)

Dios puede hacer la salvación imposible de los hombres. El Señor promete a sus discípulos que han dejado todo que estén en los 12 tronos que juzgaran a Israel. Los que han dejado recibirán 100 veces más y la vida eterna. Los últimos serán los primeros.

Preg.Aplic.: ¿He creído en la salvación en Cristo?, ¿creo en las promesas de Dios?, ¿estoy disfrutando de una vida abundante?

 

Oremos,

 

Pedro A. Torres Guzmán

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