domingo, 3 de julio de 2011

Salmos 64

Salmos 64
1 Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo.
2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos, De la conspiración de los que hacen iniquidad, 3 Que afilan como espada su lengua; Lanzan cual saeta suya, palabra amarga, 4 Para asaetear a escondidas al íntegro; De repente lo asaetean, y no temen.
5 Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: ¿Quién los ha de ver?
6 Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.
7 Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas.
8 Sus propias lenguas los harán caer; Se espantarán todos los que los vean.
9 Entonces temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán sus hechos.
10 Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón.

CONFIANZA FRENTE AL TEMOR
Este salmo 64 es muy alentador de cómo enfrentar las presiones y sufrimientos. El rey David tenía muchos enemigos y algunos estaban ocultos en su corte. Estos enemigos hacían lo malo, hablaban mentiras  y eran hirientes, buscando traicionarlo por la espalda (v.2-4) y se hacían los inocentes (v.5-6). Pero estos malos no consideraban que Dios iba a  intervenir y  que los iba a herir hasta hacerlos caer (v.7-8).
La intervención de Dios es fruto de la confianza del salmista:
1.      Se rinde en oración a Dios (v.1).  El salmista expresa su queja, su temor antes Dios, le expresa todos sus sentimientos. ¿Estoy abriendo mi corazón al Señor?, ¿me estoy rindiendo a Dios?
2.      Se goza en la justicia de Dios  (v.9-10). El salmista espera y confía en la justicia de Dios. ¿Estoy confiando en la justicia de Dios o estoy haciendo mi propia justicia?
3.      Tiene una vida recta (v.10b). La rectitud de corazón implica que está andando en integridad ante Dios. ¿Cómo está mi vida?, ¿estoy andando en integridad?

Oremos,

Pedro


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